Casi 80 radialistas participaron entre el 11 y el 13 de junio en el I Encuentro Internacional de Radios Comunitarias y Software Libre celebrado en Cochabamba, Bolivia.

Este espacio de debate y formación fue organizado por el Centro de Producción Radiofónica de Cochabamba (CEPRA) y la Red de Radios Comunitarias y Software Libre de América Latina y Caribe. Contó con el apoyo de la Ayuda Popular Noruega, la Fundación Shuttleworth, Código Sur y el Ministerio de Comunicación de Bolivia. Y la fundamental ayuda de mARTadero, los estudiantes de la Sociedad Científica de Estudiantes de Sistemas Informáticos y los HackLabs de Bolivia.

Precisamente, la Ministra de Comunicación Marianela Paco recalcó en la inauguración la importancia de que los medios comunitarios se apropien de las tecnologías libre: “Saber utilizar con un sentido de soberanía estos medios tecnológicos para resguardar la información, para que no seamos vulnerables. Estos medios tecnológicos deben estar al servicio de la población y al servicio de la democratización de la comunicación y la información.”

La elección de Bolivia como sede de este primer Encuentro no fue casual:

La primera radio comunitaria de América Latina se escuchó el 1 de mayo de 1947 en Llallagua, Bolivia. Era La Voz del Minero.
Es el primer país que dividió su espectro radioeléctrico en tres partes iguales permitiendo el acceso a las frecuencias de radio y televisión en igualdad de condiciones a los tres principales sectores sociales: el privado, el público y el comunitario.
También es el primero que asume el reto de migrar toda su administración pública a software libre y estándares abiertos poniendo fecha límite para este proceso: 2022, 7 años después de la entrada en vigor del reglamento de la Ley de Telecomunicaciones 164: “DISPOSICIÓN TRANSITORIA QUINTA.- El plazo máximo para la migración de los sistemas de las entidades públicas a Software Libre y Estándares Abiertos será de siete (7) años desde el inicio de la migración.” Decreto 1793.
Pero este cambio no será efectivo si sólo se aplica por hacer cumplir una Ley. El pueblo Boliviano, y Latinoamericano, debe entender la necesidad y la importancia de este proceso de descolonización tecnológica. Y las radios comunitarias ejercerán un papel fundamental en acompañar y difundir el porqué del uso de Tecnologías Libres.

CEPRA lo tiene claro, por eso inició este proceso de descolonización tecnológica tiempo atrás. Conjuntamente con Código Sur ya tuvieron un taller sobre esta tematica en 2012 y le dieron continuidad con este evento.

Es por eso que este nuevo taller tuvo como objetivo fundamental darle argumentos a los medios comunitarias de Bolivia y del resto de países de América Latina para que se conviertan en “evangelizadores” de las tecnologías libres, no sólo usándolas, sino concientizando sobre el riesgo de seguir esclavizados por tecnologías privativas.

De Cochabamba muchas radios se fueron con GET instalado en sus computadoras. Pudieron conocer y practicar en talleres programas libres para sus radios como Editores de audio (Ardour, Audacity) o automatizadores (Radit,Guarango). Compartieron experiencia y retos. Y redactaron un manifiesto donde exhortan a las radios y los gobiernos a tomar medidas para la implementación de políticas públicas que desarrollen y defiendan las Tecnologías Libres de Información y Comunicación (TLIC) lo que pasa por:

Asumir el espectro como un bien común y legislar para que los medios comunitarios tengan un acceso equitativo a él.
Ofrecer una Internet libre, neutra, segura y privada.
Promover el acceso abierto al conocimiento, redactando leyes que prioricen el derecho a la cultura y a la educación por encima del derecho a privatizar el conocimiento.
Fomentar el uso de software libre y adoptarlo como política de estado.
Las radios comunitarias han sufrido desde que nacieron la exclusión tecnológica que permitía la comunicación masiva. Pero no se rindieron. Defendieron sus derechos y lograron que en muchos países se aprobaran leyes que les dan acceso a las frecuencias de radio y televisión. Con ello democratizaron la palabra abriendo los medios de comunicación a los sectores sociales que habían sido excluidos junto a las radios comunitarias: campesinos, indígenas, sindicalistas, mujeres, homosexuales, niñas y niños.

Por eso, los medios comunitarios, más que cualquier otros, no deben permitir que se privaticen las nuevas tecnologías de información y comunicación lo que las dejaría, de nuevo, fuera de la nueva escena mediática.

Y esta nueva defensa del derecho a la comunicación y libre expresión no la pueden emprender solos. Los movimientos sociales, las organizaciones, las universidades tienen que identificarse también con este nuevo frente. Las omnipresentes TIC median hoy nuestra comunicación e información. Son fundamentales para el activismo social y para el acceso al conocimiento.

¿Dejaremos todo eso en manos privadas? En Cochabamba dijimos que no. Ahora toca que más voces se sumen con la misma contundencia. No para que haya más radios liberadas, sino para que existan más conciencias libres.

Enarbolar en el siglo XXI la bandera de la democratización pasa por defender el uso de las Tecnologías Libres de Información y Comunicación (TLIC)

Mas información http://liberaturadio.org

 

 

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