Este término se refiere a la población que guarda rasgos semejantes de identidad, ha vivido procesos históricos parecidos, se asienta en comunidades que se localizan en una misma región cultural; las cuales mantienen relaciones comerciales y de ayuda mutua. Varias comunidades que se hallan en una misma región pueden mantener rasgos semejantes de identidad, como la lengua, y relacionarse a través de comercio, sin que entre ellas existan relaciones políticas.

La nación mexicana es pluricultural y que tal hecho se basa en la existencia de los pueblos indígenas. Este reconocimiento es el fundamento constitucional para la construcción del estado del derecho y de la sociedad en México; es decir de un estado plurinacional y pluricultural porque se incluyen los derechos de las naciones indígenas mexicanas y de la nación mestiza mexicana: una nación de naciones un pueblo de pueblos; de esta manera se consolida la unidad entre los mexicanos, reconociendo la heterogeneidad cultural de los pueblos indígenas y mestizos, pluricultural porque se incluyen todas las culturas extranjeras radicadas en México y no concretamente a la de los pueblos indígenas.

 

La iniciativa de la COCOPA rescata la definición de los pueblos indígenas establecidas en el Articulo Primero del convenio 169 y de define que los sujetos de los derechos de los pueblos “Son aquellos que descienden de poblaciones que habitan en el país al iniciarse la colonización y antes de que se establecieran las fronteras de los Estados Unidos Mexicanos y que cualquiera que sea su situación jurídica, conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas o parte de ellas.

EL DERECHO A LA LIBRE DETERMINACIÓN

 

Al respecto la iniciativa de la COCOPA, reconoce que los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación, expresada en su autonomía como parte del estado mexicano y luego establece las características de dicha autonomía:

 

A). libre decisión para su organización social, económica, política y cultural.

 

B). Libre aplicación de su organización jurídica, es decir, de sus sistemas normativos para lo cual tendrán que respetar las garantías individuales, los derechos humanos y la dignidad e integridad de las mujeres y sus procedimientos, jurídicos y decisión jurisdiccionales serán cualidades para las autoridades jurisdiccionales del estado.

 

C). Libre elección de sus autoridades para lo cual podrán ejercer sus propias formas de gobierno, garantizando la participación de las mujeres en condiciones de equidad.

 

D). Libre participación y representación política (en las legislaturas y en el gobierno local y nacional), de acuerdo con sus especificidades culturales.

 

E). Libre acceso al uso y disfrute de manera colectiva a los recursos naturales de sus tierras y territorios (entendiendo éste como la totalidad del habitad que los pueblos indígenas usan y ocupan excepto aquellos que la nación tenga un dominio directo.

 

F). Libre preservación y enriquecimiento de sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que configuren su cultura e identidad.

 

G). Libre adquisición, operación y administración de sus propios medios de comunicación.


LA IMPORTANCIA DE LA COMUNALIDAD La comunalidad indica la voluntad individual de ser colectividad y se distingue por la reiteración cíclica, cotidiana y obligatoria de esta voluntad por medio de la participación en las actividades de poder.

La idea de la comunalidad encierra cuatro elementos centrales y que son: Territorio, Trabajo, Poder y fiestas comunales y que al mismo tiempo son atravesados por otros elementos de la cultura (lengua, cosmovisión religiosidad, conocimientos, tecnología, etc.).

 

A través de la comunalidad los indios expresan su voluntad de ser parte de la comunidad, y hacerlo no es solo una obligación, es una sensación de pertenencia: Cumplir es pertenecer a lo propio, de manera que formar parte real y simbólica de una comunidad implica ser parte de la comunalidad como expresión y reconocimiento de la pertenencia a lo colectivo. Por lo mismo, quienes se niegan al trabajo comunal mediante el tequio o la ayuda mutua interfamiliar, o rechazan los cargos en que son nombrados o dejan de asistir a las fiestas expresan con ello que no desean ser o sentirse parte de la comunidad.

 

LOS ELEMENTOS FUNDAMENTALES DE LA COMUNALIDAD

 

1.- El territorio comunal. Las relaciones con la naturaleza, a través del trabajo de la milpa u otras formas, se realizan en el territorio de la comunidad. Este es también el espacio donde se asienta y vive la comunidad; comprende, desde el punto de vista físico, los suelos, bosques, costas, aguas y todos los recursos naturales que son aprovechados, conservados, defendidos y desarrollados por aquella en forma comunal, ya sea de manera directa o indirecta, así como las construcciones, las zonas arqueológicas y los sitios ceremoniales y sagrados y aquellos que puedan ser aprovechados para el turismo. Aunque hay otros aspectos que deben ser comprendidos como por parte del territorio de la comunidad y son aquellos que conforman la lengua, las practicas religiosas, el detallado conocimiento de las características del entorno geográfico, de las propiedades de los objeto de trabajo del comportamiento de las plantas y animales, etcétera. Todos estos elementos podrían constituir la base material y económico- cultural para un desarrollo sustentable autónomo.

 

2.- El trabajo comunal. En la génesis del modo de vida comunal, es decir durante la etapa de los cazadores recolectores, el trabajo se realizaba en forma colectiva, aun cuando no existía especialización laboral, la división del trabajo se daba en el ámbito domestico, rigiéndose por criterios de edad y sexo; si bien esto podía variar mucho de un pueblo a otro, no existían tareas inherentes a los hombres o a las mujeres: los hombres cazaban y las mujeres a veces también realizaban algunas tareas de recolección y caza, así como la preparación de alimentos; de hecho, no había trabajos que una mujer no pudiera realizar, y la única actividad que no podían efectuar los hombres era la de amamantar y cuidar a los lactantes.
En las formaciones cazadoras recolectoras las unidades domesticas constituían la unidad básica de producción. La pertenencia a ellas no estaba necesariamente sujeta a los lazos reales de consanguinidad, hay una regla de composición que las distingue de las sociedades tribales, la cual consiste en que en el seno de cada unidad tiende a incluirse todas las posiciones existentes en la división del trabajo relacionadas con la producción material.

 

La organización del trabajo puede darse de dos maneras:

 

a)Cuando los procesos solo requieren la participación de los miembros de la unidad domestica para su autoabastecimiento.

 

b) Cuando se necesita la participación de miembros de varias unidades domesticas, mediante relaciones de colaboración simple.

 

La reciprocidad es, a la vez, un derecho y una obligación social.
En principio es el derecho de todo miembro de la comunidad a ser socorrido por los demás cuando tiene una carencia. Y ese mismo derecho supone la obligación de auxiliar a cualquier otro comunero expuesto a dicha situación. La necesidad de integrase a este sistema de derechos y obligaciones se corresponde con la posibilidad de tener que recurrir a los demás en situación de urgencia vital. Desde que el individuo nace, es “educado” dentro del sistema y pesa sobre el la amenaza de exclusión, a la que temerá poderosa y razonablemente.
La otra forma de trabajo es la que se realiza para construir y mantener obras de beneficio común comunitario: escuelas, caminos, clínicas, palacios municipales, etcétera, Este es un trabajo que se decide y se realiza en forma comunal, se caracteriza porque todos los miembros de la comunidad tiene el derecho de participar en la decisión de realizarlo y la obligación de participar en su ejecución, que se hace en forma colectiva y requiere de inversión de excedentes de la producción. Las mujeres participan en los tequios de la comunidad elaborando la comida, la cual es llevada por los hijos hasta donde estén realizándose los trabajos, también dan tequio para cumplir con algunos cargos.
3.- El poder político comunal. Este se elige en asambleas para ejercer la voluntad comunal, a través de los sistemas de cargos, los cuales comprenden autoridades, comisione y comités, tanto civiles como religiosos. Todos los miembros de la comunidad tienen el derecho de participar en la designación o elección de ellos y la obligación de cumplir, cuando les sean conferidos; de no hacerlo corren el riesgo de ser multados, perder otros derechos, o ser desconocidos por el resto de la comunidad. En muy pocas comunidades se confieren cargos a las mujeres. El cumplimiento de los cargos requiere de inversión de excedentes de la producción, que son proporcionados por la persona que los ocupa, sus familiares directos, o una más o menos amplia y definida red de parientes.
4.-Fiesta comunal. Una de las funciones culturales de esta institución ceremonial es rendir culto religioso a los santos patronos de los pueblos, los cuales sustituyeron a las deidades naturales antiguas, con el fin de solicitarles y agradecerles favores; las fiestas también se realizan durante la transmisión de poderes comunitarios, y durante la celebración de eventos sociales y civiles. Estas expresiones constituyen oportunidades para adquirir y refrendar la identidad comunitaria y comunal, a través de la música, las danzas y un disfrute colectivo de excedentes, en un ambiente de alegría y recreación, Esta múltiple celebración se organiza, se financia, realiza y disfruta en forma comunal.
Aquí hay que observar que el antiguo uso ritual de bebidas alcohólicas se ha convertido en un elemento de ruptura de la tranquilidad y el disfrute armónico de la fiesta, sobre todo a partir de la penetración de las compañías de cerveceras. Igualmente nocivo para la celebración de las fiestas patronales es la intervención de las sectas religiosas, las cuales prohíben a sus miembros participar en ellas.
5.- La asamblea comunal. Es la instancia donde se define la voluntad comunal a través de la deliberación y la toma de decisiones, a las que generalmente se llega por consenso; esta es la costumbre de “mandar obedeciendo”. La asamblea se organiza para atender todos los asuntos que atañen la vida comunal, como serian los relativos al territorio, al poder político, al trabajo colectivo, la fiesta comunal, o cualquier otro que tenga que ver con la vida de la comunidad. Como en la asamblea se advierten las necesidades, se enfrentan los problemas, y se dice también que ahí se manifiesta “el sufrimiento comunal”, es donde se plantean las alternativas de satisfacción y solución y, de hecho, se deciden los caminos para definir el destino de la comunidad.

 

LOS ELEMENTOS AUXILIARES DE LA VIDA COMUNAL

 

Estos elementos ayudan a ejercer, reproducir y desarrollar la vida comunal, están relacionados entre sí y con todos los demás aspectos de la cultura y, se orden de la manera siguiente:

 

El derecho indígena. En este campo se incluye todo el conjunto de valores, normas y costumbres tradicionales que ayudan a regular la vida comunal y comunitaria. Todos ellos se rigen por los principios de trabajo, colaboración, reciprocidad y de amor y respeto a la naturaleza, a la comunidad y a los semejantes, sobre todo a los niños y ancianos.

 

La educación indígenas tradicional. Esta se realiza en el seno familiar y comunitario; es el medio para capacitar, informar y formar a los individuos desde niños, para que participen en la vida productiva y comunal y la reproduzcan.

 

La lengua tradicional. Es el medio de comunicación que se usa en las asambleas y para educar a los hijos, así como para hablar con las autoridades, los ancianos, los médicos tradicionales, con los parientes y los vecinos; a veces se usa para invocar a los dioses.

 

La cosmovisión. Aquí se incluye el conjunto de experiencias, conocimientos, mitos, saberes y creencias que dan sustento explicativo y justificación a la vida comunal, a las actividades productivas y, a los diferentes comportamientos individuales y colectivos.
Ante la superioridad de las fuerzas de la naturaleza y la imposibilidad o dificultad para entenderlas y controlarlas, los individuos y los pueblos tienden a otorgarles a éstas un carácter sagrado o divino, y de esta manera las explican y las aceptan sin discusión e intentan controlarlas con procedimientos rituales, ceremoniales o “mágicos”. No obstante, los avances en la construcción de conocimientos y el desarrollo de tecnologías adecuadas para la satisfacción de necesidades, ya sea que se logren mediante métodos científicos o empíricos o a través de la educación moderna, lo que ha implicado cambiar las concepciones originales o antiguas y lo que tradicionalmente ha sido sagrado, adquiriendo un carácter objetivo y con un trato más crítico.