El caso del ejido El Carrizal, compañeros integrantes de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ), que estamos viviendo una ola de provocaciones  y agresiones  por parte de grupos paramilitares, constituye la expresión represiva y característica del gobierno de Manuel Velasco Coello como forma para militarizar distintas regiones de la entidad y dar continuidad al despojo de tierras, con argucias legaloides y de manera violenta, en otras palabras la acumulación originaria.

La represión  a través de  grupos paramilitares  se ha hecho de manera sistemática, ya que ésta ha sido la forma por la cual han intentado desarticular la organización de los compañeros comuneros  en Venustiano Carranza, integrantes también  de la OCEZ,  en cuyo caso se hace mediante la denominación “Escuadrón de la muerte”, quienes son financiados y estructurados desde las estructuras gubernamentales. Es el caso de las diferentes comunidades hermanas  zapatistas, agredidas constantemente por bandas paramilitares.

El paramilitarismo  se aplica como política de Estado por diferentes personeros del gobierno estatal y federal, como táctica para disimular o diluir responsabilidades ante crímenes de lesa humanidad, violación a derechos constitucionales y humanos, así como justificar la militarización y patrullaje policiaco, al dar  un manejo mediático   a las agresiones paramilitares como conflictos intercomunitarios o familiares.

Desde distintas voces oficiales gubernamentales  y policiacas han difundido  y dado a conocer a través de distintos medios de comunicación que el caso de agresiones paramilitares hacia quienes vivimos  en el Ejido El Carrizal, municipio de Ocosingo, militantes de la OCEZ, es un problema intercomunitario y familiar, debido a que algunos  que han participado  en el conflicto llevan apellidos similares.

Estas mismas voces han logrado permear  en algunos espacios no gubernamentales, repitiendo esas falsas apreciaciones, que en muchos de los casos existe dolo y perversas intenciones, sobre todo desde el gobierno.

Es necesario aclarar que los que conforman el grupo paramilitar “Los Petules” durante algún tiempo militaron en la OCEZ, y algunos de ellos de manera inevitable mantienen lazos de parentesco con los que aún permanecen en el ejido; pero fue su actitud incorrecta al violar los principios de la organización lo que los llevó  a abandonar la comunidad y la organización. En estas actividades no hay ingenuos, todos nuestros compañeros conocen con plena claridad  las normas políticas y reglas morales  que rigen la organización para lograr la armonía entre todos. Todos ellos se autodesplazaron de la comunidad  para defender intereses personales, exigiendo más parcelas a nombre de sus hijos, pero negándoles el producto de su trabajo, efectuándose en los hechos la explotación de su misma familia; situación que entro en contradicción cuando decidimos impulsar el reconocimiento agrario legal de todos los jóvenes que habían generado derechos.

Este hecho les ha servido de pretexto  a los diferentes gobiernos estatales y federales para arremeter contra las distintas comunidades que integran la OCEZ, azuzando, financiando, estructurando  y dirigiendo  a estos grupos de autodesplazados para conformarlos como paramilitares, ya que muchos de ellos mantienen relación con elementos militares para su adiestramiento.

Hasta este momento las agresiones continúan, apenas el día 02 de febrero aproximadamente a las 09:00 horas compañeros del ejido El Carrizal decidieron ir a ver el ganado vacuno colectivo, pero en ese momento un grupo de los paramilitares dieron aviso a los demás, y se dirigieron alrededor de 20 paramilitares hacia nuestros compañeros para asesinarlos, ya que hacían disparos, quienes lograron llegar a 300 metros del núcleo poblacional  quemaron el corral del ganado. Todo ello transcurrió entre las 09:00 y 10:00 horas.

Ante todas estas circunstancias  y agresiones hemos dado parte a las distintas autoridades, tanto municipales como estatales, y para visibilizar el problema habíamos decidido plantarnos en esta plaza catedral.

Al gobernador de la entidad Manuel Velasco Coello, se le ha dirigido documentos en la que expresamos nuestra voluntad de diálogo para tratar de resolver el conflicto, pero el colmo de todo ello  es que prefiere realizar sus paseos por las supuestas ciudades mágicas, olvidando sus responsabilidades y haciendo caso omiso a  nuestras peticiones. En tanto innumerables problemas se gestan en Chiapas, Manuel Velasco Coello  prefiere posar para revistas de espectáculos, rayando en la indiferencia y la  irresponsabilidad. De él sólo hemos recibido indiferencia y las constantes agresiones de sus bandas paramilitares. Anexamos documentación digital del caso El Carrizal, a través de correos electrónicos.

Ante la indiferencia del gobierno del estado  hemos decidido regresar  a nuestras comunidades de origen, para tratar de continuar con el trabajo organizativo y nuestras actividades cotidianas, levantando de ésta manera el plantón.

Regresamos  a nuestras comunidades con la incertidumbre y zozobra que provocan el clima de violencia auspiciada por el Estado, del cual hacemos responsable al gobierno de Velasco Coello, así como de nuestra integridad física y psicológica de los que vivimos en El Carrizal y de todos los que integran el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo.

Manuel Velasco Coello es responsable  de lo que pueda pasar en la región, de la integridad física y psicológica de las poblaciones circunvecinas, debido al actuar de las bandas paramilitares.

Agradecemos  al pueblo de San Cristóbal que nos cobijó en esta plaza catedral, a los diversos actores y organizaciones hermanas que nos brindaron la solidaridad para dar a conocer nuestros problemas y padeceres.

 

¡Desarticulación de las bandas paramilitares!

 

¡Con la unión de los  pobres!, ¡Venceremos!

Organización Campesina Emiliano Zapata

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

FNLS

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